EL PROPÓSITO DEL BDS EN LATINOAMÉRICA

Para entender el propósito del movimiento Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) contra Israel en el mundo occidental, es necesario remitirnos a su origen, hagamos un poco de historia, en el año 70 de la era cristiana, el Imperio Romano expulsa a los judíos de Palestina iniciando así su diáspora. Cabe mencionar que fue el Imperio Romano quien introduce por primera vez el nombre de Palestina a Judea (la porción Sur ahora es Cisjordania) en un intento de disminuir la identificación judía con la tierra de Israel por más de 3,700 años.
De esta manera, es el 14 de mayo de 1948 como nace el Estado de Israel tras haberse aprobado el 29 de noviembre de 1947 en la Asamblea General de las Naciones Unidas el Plan de partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, aceptado por la comunidad judía y rechazado por la comunidad árabe.
Así, rodeado de países árabes y decididos a acabar con él, nace el Estado de Israel con recursos limitados y su futuro en vilo. Es el 18 de mayo de 1967, Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto quien pide al entonces Secretario General de la ONU, U Thant, la retirada de las fuerzas de la ONU estacionadas en territorio egipcio, en un ambiente de creciente tensión, Egipto recibe el apoyo soviético y de todos los países árabes para atacar Israel, mientras que sólo EE.UU. apoyó firmemente a Israel.
Es bien conocido en la historia mundial que Israel acabó con la tensión, lanzando un ataque sorpresa el 5 de junio de 1967. El Sinaí egipcio, la franja de Gaza, Cisjordania, la ciudad vieja de Jerusalén y los Altos del Golán sirios cayeron en sólo seis días en manos de Israel. El territorio ocupado por el estado hebreo pasó de poco más de 20.000 kilómetros cuadrados a 102.400. Pese a las protestas de la ONU y el desacuerdo de las grandes potencias, el Parlamento israelí acordó el 23 de junio la anexión de la parte árabe de Jerusalén.
Para el 22 de noviembre de 1967 las Naciones Unidas adoptaron la asombrosa resolución 242 en la que se estipulaba que Israel debía retirarse de los territorios ocupados (única nación a la que se le implementan este tipo de sanciones después de una guerra, pero este es otro tema), según la versión francesa del texto, y de ciertos territorios ocupados, según la versión inglesa, y se afirma el derecho de cada nación en la región de vivir “en paz en el interior de fronteras seguras”, lo que hizo Israel en 1991 con la firma de los Tratados de Oslo. Después vinieron los atentados del septiembre negro, las guerras del Yom Kipur, del Líbano y del Golfo, las intifadas, etc., hasta hoy.

Y es que en cada una de estas intervenciones se presenta un movimiento de este tipo, en su artículo “Las mentiras del BDS” de Eduard Yitzhak, menciona como ejemplos los boicots árabes antijudíos en los años 1920 y 1930 y el Boicot subsecuente de la Liga Árabe. Después vino el boicot de Haj Amin al-Husseini así como el de los nazis que acabaron en el genocidio contra los judíos, es así el movimiento yihadista Hamás, seguidor del Mufti de Hitler, como también lo es el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, que ha rendido numerosas veces homenaje a Al-Husseini (el Mufti de Hitler) y lo ha elogiado repetidas veces por haber “patrocinado la lucha desde el principio” patrocinan el BDS con dinero procedente de Arabia Saudita, la República Islámica de Irán, otros estados musulmanes y ONGs musulmanas y también europeas.
A pesar de ello, y conociendo que en los últimos tres años, personas inocentes fueron asesinadas en distintos ataques perpetrados en Israel y en Cisjordania y más de mil resultaron heridas a causa del terrorismo palestino en números que en números redondos desde septiembre de 2015 lleva más de 450 atentados terroristas dejando casi un centenar de muertos  y más de 700 cohetes lanzados a territorio israelí (Infobae. Aurora. El terrorismo palestino en números: 69 muertos, más de 450 atentados y 700 cohetes desde septiembre de 2015).

Así, este movimiento palestino que se hace pasar por un movimiento de derechos humanos llamado Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) contra Israel, es respaldado además de los 11 millones de palestinos por los otros 500 millones de personas del mundo árabe que pretenden mediante difamaciones, libelos e información sesgada crear una imagen errónea de Estado Israelí (con sólo 8,7 millones de habitantes), llegando al punto de hacer un llamado mundial para justificar mediante la “solidaridad” con el Estado Palestino la desaparición del único Estado judío en la zona.
Al respecto Rosa Pascual y David Yavo en su documento “BDS un movimiento racista” mencionan que incluso para algunos miembros de la Autoridad Palestina son considerados como “alborotadores” puesto que va contra los intereses palestinos y la política oficial de la OLP basada en la solución de dos estados. Además, cuatro destacados activistas fueron juzgados en Ramalla en 2014 por disturbios y alterar el orden público. El propio Abbas ya mostró su negativa al boicot a Israel durante el funeral de Mandela. 
El BDS nace en el 2005, donde la sociedad civil palestina lanza un llamado al mundo a la desinversión y sanciones en contra de Israel, su objetivo era presionar a empresas y gobiernos para que se cumplieran sus demandas, parar la ocupación, igualdad para los ciudadanos palestinos en Israel, y derecho de retorno para los refugiados palestinos a Israel. Para empezar este último punto es el que hace del BDS un movimiento antisemita pues niega no solo al judío tener su estado, pues al hacer un llamado a todos los llamados “refugiados palestinos” supondría la desaparición del Estado judío, legítimamente reconocido por Naciones Unidas. como ya se dijo anteriormente.
Pero los miembros del BDS han incurrido en ciertas actitudes que, cuanto menos, cuestionan los objetivos del movimiento. Ciertamente, es desconcertante que el boicot no haya sido dirigido exclusivamente contra determinados gobiernos de Israel o determinadas empresas estratégicas, o solamente contra empresas que operan en Cisjordania, como Sodastream; al contrario, el BDS ha apuntado contra todo lo que provenga de Israel, ya sean profesores, artistas, escritores, deportistas etcétera.

Durante estas casi dos décadas, el movimiento BDS ha ampliado su lista de adherentes y ha desarrollado una trayectoria en lo que a boicot y desinversiones contra Israel se refiere. Figuras internacionales incontestables han apoyado públicamente la campaña y han actuado en consecuencia, rompiendo acuerdos con instituciones financieras israelíes, o como en el caso de Maldivas, prohibiendo la importación de todos los productos israelíes.
De esta manera, su brazo también ha alcanzado al mundo occidental, en Latinoamérica grupos de solidaridad con Palestina empezaron a movilizarse en Uruguay y Argentina para extenderse a Colombia, Chile y Brasil y el resto de Sudamérica, sumándose al movimiento una lista creciente de centenares de intelectuales, cantantes, músicos, escritoras, actores y cineastas que han adherido al boicot.

Sin embargo, hay vientos de esperanza, el presidente de la comunidad judía de México, Salomón Achar, expresó al Diario Judío en la entrevista titulada “El Boicot, BDS, es inexistente en México”, que en México hay una imagen positiva de Israel: “en México, las universidades y los hospitales y los inversores no saben del BDS, y al contrario, prefieren el intercambio de estudiantes y el intercambio académico, y los hospitales quieren tener lazos con los hospitales de Israel”.
No obstante, el propósito no es simplemente dañar la imagen de Israel, sino influir en la conciencia colectiva mediante diversas formas, como comercial (rechazo a comprar productos israelíes); académico (ruptura de relaciones con las universidades israelíes); cultural (artistas internacionales que se niegan a actuar en Israel y boicot de artistas israelíes que cuentan con apoyo institucional de su país, a menos que renuncien a dicho apoyo, ya que Israel les utiliza para limpiar su imagen); deportivo (rechazo a la participación de equipos israelíes en competiciones internacionales); sindical (ruptura de relaciones con sindicatos israelíes); e institucional (ruptura de relaciones institucionales con las autoridades israelíes). 

Menos aún, su propósito es la creación de un Estado Palestino, puesto que el terrorismo palestino partió mucho antes de la ocupación de la Franja de Gaza y Cisjordania por parte de Israel, en la guerra librada en 1967, lo que corrobora que su verdadero y único objetivo de los palestinos es la destrucción del Estado de Israel.  

Por lo que apoyar este movimiento no debe significar negar la existencia del único Estado judío. Para una soberanía palestina y un futuro estado independiente palestino es necesario la cooperación israelí como así estipulan los Acuerdos de Oslo.

Es contraproducente el boicot a Israel si se pretende ayudar al pueblo palestino porque toda agresión ya sea económica o política acabará por afectar a los palestinos, Elías Cohen en su artículo “Tras diez años, el movimiento BDS (boicot a Israel) ofrece más sombras que luces” menciona un ejemplo de ello:

“Israel tiene un PIB de 291.000 millones dólares, los Territorios Palestinos de 11.300 millones. En 2012, las ventas de Israel a la Autoridad Palestina fueron de 4300 millones de dólares, aproximadamente el 5% de las exportaciones israelíes, menos de 2% del PIB de Israel. En 2012, las ventas de palestinos a Israel representaron alrededor del 81% de las exportaciones palestinas y menos de un punto porcentual del PIB israelí. Las compras palestinas en Israel representaron dos tercios de las importaciones palestinas totales (el 27% del PIB palestino)”.
Como ejemplo más reciente, menciona Rosa Pascual y David Yavo en su documento “BDS un movimiento racista“, tenemos el cierre de la empresa SodaStream que al trasladar su central de Maale Adumim cientos de palestinos se vieron en la calle, un duro golpe para una sociedad como la palestina con una tasa de desempleo del 23 %.

Mas adelante mencionan, con las directrices del BDS jamás veremos una Palestina independiente como tampoco un pueblo palestino libre de opresión y corrupción política, ni podrán disfrutar de derechos humanos básicos, sino que veremos un Oriente Medio sin judíos. 

Si de verdad se quiere ayudar a Palestina y a su sociedad es necesario exigir una democratización en sus instituciones, instarles a convocar elecciones y perseguir los numerosos grupos terroristas que suman más que partidos políticos, exigirles derechos sociales y que protejan a minorías sociales, sexuales, etc.

Al respecto, se debe actuar, no hablando más de dicho movimiento, sino más bien con un estrategia  inversa, es decir, realizar una campaña más intensa a favor de Israel, sus productos, cultura, turismo, desarrollo tecnológico en todas las áreas, recolectar firmas a favor de Israel y de sus eventos, comenzando en casa y en los países en donde se cuenta con el apoyo con el fin de incrementar la imagen positiva de Israel en el mundo entero.
Susana Amaya/Costa Moreno

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