La Guerra contra los Hombres

Este texto es un comentario del libro Men on Strike, de Helen Smith, que afirma que hay una guerra contra los hombres y que los hombres están desertando en masa del matrimonio, del trabajo, de la escuela y que esto es un problema grave, no sólo para los hombres sino para la sociedad en su conjunto. En esta defensa de los derechos de los hombres, Helen Smith sigue los pasos de otros autores como Cristina Hoff Sommers, con su libro la Guerra Contra los Chicos, de 2001, o Warren Farrell, The Myth of Male Power, de 1993. 
Lo primero que hay que decir es que aunque Helen Smith es psicóloga, el libro no es un estudio serio o experimental de la situación de los hombres en los diferentes campos que he citado: el trabajo, el colegio, el sistema legal, etc. Las citas de la autora son la mayoría de las veces a blogs o a comentarios de los hombres en dichos blogs, así como entrevistas personales de la autora con hombres en gimnasios, bares y demás. Por lo tanto, el rigor científico del libro es muy cercano al cero absoluto. Sin embargo, la propia autora reconoce este punto cuando dice que el libro no es un estudio sino una llamada a la acción en defensa de los derechos de los hombres y un lugar donde pueda oírse la voz de esos mismos hombres.
Dicho esto, hay que decir también que si Helen hubiera querido citar bibliografía y estudios serios sobre este tema no habría podido porque nadie lo está estudiando. Tal y como está la situación política y académica en USA (y en otras partes del mundo), estudiar el tema de lo que está pasando con los hombres sería un suicidio académico. La mayoría de los académicos de los departamentos de las ciencias sociales son mujeres (en Psicología, por ejemplo, una aplastante mayoría) o profeministas y sería muy difícil publicar sobre este tema. Y si consiguieras publicar, no te va a contratar después ninguna Universidad, evidentemente. Los investigadores varones (desacreditados por ser varones) han huido de todo lo relacionado con el sexo y el género y nos encontramos con el dato curioso de que las que están saliendo en defensa de los hombres son precisamente mujeres, como Sommers o Smith.
A pesar de lo dicho, el libro tiene, como dicen los anglosajones, un grano de verdad. Los datos y la realidad están ahí y son compatibles con muchas de las cosas que dice Smith. Por ejemplo, en los siguientes aspectos:
El matrimonio. En 1970, el 80% de los hombres de 25-29 años estaban casados. En 2007, el 40%. En 1970 el 85% de los hombres de 30-34 años estaban casados. En 2007, sólo el 60%. El matrimonio se ha hecho menos atractivo tanto para hombres como para mujeres, pero el porcentaje de hombres que considera el matrimonio una cosa importante en su vida ha bajado más que el de mujeres. En algunas encuestas el 86% de la mujeres están satisfechas con su matrimonio interesadas en él, frente a un 63% de los hombres. La interpretación de los activistas de los derechos de los hombres es que dado el sistema legal que favorece a las mujeres, la relación riesgos/beneficios del matrimonio, para los hombres, ha cambiado y los incentivos para casarse son menores. Casarse, para muchos hombres, es arriesgarse a perder tu casa, tus hijos y tu independencia económica.
La Escuela. Este es el tema que ha estudiado Sommers, el ambiente hostil para los chicos, el elevado fracaso escolar masculino, etc. En 1996 había 8,4 millones de mujeres en la Universidad y 6,7 millones de hombres. En 2007 eran 7,8 millones de hombres y 11,6 millones de mujeres. Desde 1975 hasta 2006 el porcentaje de mujeres con titulación universitaria ha pasado de 18,6 a 34,2%. El de los hombres de 26,8 a 27,9. El porcentaje de mujeres en la Universidad es del 58% y en algunas está llegando ya al 60%. Imaginemos que la situación fuera al revés…Cuando las mujeres van por detrás,como en el tema de que apenas hay mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (los llamados campos STEM) es una injusticia y hay que hacer algo. Pero cuando los hombres van por detrás no hay nadie que les defienda.

Trabajo. En 1970 el 80% de los hombres estaban empleados a tiempo completo. En las últimas décadas el número ha bajado a 66%. La representación masculina en la fuerza laboral es de un 69%, la más baja que ha habido nunca. Hay que descontar actualmente el efecto de la crisis pero la tendencia ya era anterior. Muchos hombres se plantean trabajar lo justo para cubrir las necesidades básicas. La revolución sexual ha hecho que puedan conseguir sexo sin necesidad de implicarse en el matrimonio. Y sin los costes del matrimonio y la crianza de los hijos no necesitan esforzarse más.
Sistema legal. Aparte de que el sistema legal discrimina a los hombres en caso de divorcio, custodia de los hijos, etc., hay algunas situaciones que evidencian la falta de derechos de los hombres en todo lo relacionado con la reproducción (hablo de USA y la situación legal es diferente en otros países-así como de unos estados otros dentro de USA). Por ejemplo, una mujer puede engañar a un hombre diciéndole que está utilizando un método anticonceptivo y no ser cierto. A pesar de ello, el hombre tendrá que pagar la pensión alimenticia. Hay casos de inseminación sin consentimiento del hombre (probablemente más de los que pensamos) y la decisión de los tribunales es que el hombre debe pagar de todos modos. En el artículo Fatherhood by Conscription, Michael Higdon describe tres casos en los que los hombres han sido obligados a pagar la manutención de sus hijos a pesar de haber sido obligados a ser padres sin su consentimiento. Uno es el de un chico de 15 años que tuvo relaciones sexuales con una mujer de 34, unas 5 veces. La mujer queda embarazada y demanda pensión de manutención del hijo, y a pesar de que en el estado de California un menor de 16 no puede consentir para tener relaciones sexuales, el tribunal decidió que el chico tenía que pagar.
Otro es el caso de un hombre en Louisiana que atiende a sus padres en un hospital. Una enfermera le ofrece sexo oral pero con la condición de que use preservativo. Después se ofrece a tirar el preservativo pero al de 9 meses el hombre se encuentra con una demanda de paternidad y el test de ADN confirma que era el padre. Parecen casos anecdóticos, pero Higdon cuenta que hay numerosos casos de relaciones sexuales iniciadas por mujer adulta con menor y en todos los casos los tribunales han dicho que el menor debe pagar. En estos y otros casos lo común, y lo que nos revela la manera de pensar de los tribunales, es que hombres que son convertidos en padres contra su voluntad son obligados a pagar por la manutención de los hijos.
En relación con lo anterior tenemos la situación que se está dando en los campus universitarios en USA donde un chico puede ser denunciado por violación y crucificado sin pruebas. Hay varios casos de este tipo pero el más famoso recientemente es la supuesta violación denunciada por la revista Rolling Stone que resultó un fiasco y ha sido considera el error periodístico del año 2014. Es curioso, por no decir trágico, la consideración del alcohol en las relaciones sexuales. Si una chica está bebida se considera que la relación sexual con ella es violación, porque no está en condiciones de dar su consentimiento, pero si el chico está bebido es responsable de sus actos. ¿Sólo el hombre es responsable de sus actos  cuando está bebido? ¿Es esto justo? En este sentido, el tercer caso que cuenta Higdon en su artículo es precisamente el de un hombre que fue a casa de una amiga bebido y durmió en el sofá encontrándose desnudo a la mañana siguiente. La mujer había tenido relaciones sexuales con él y al de nueve meses dio a luz un hijo confirmado por ADN la paternidad de este hombre y tuvo que pagar. Parece que no se aplica la misma vara de medir.
Otro ejemplo curioso son los casos en los que los cirujanos han pedido a los hombres que quieren hacerse una vasectomía el permiso de su esposa. Esto lo contó una mujer a la que su marido le vino pidiendo el permiso pero nadie le dio demasiada importancia. Legalmente no es necesario el permiso pero algunos médicos lo piden para evitar demandas legales. Ahora imagínate la situación fuera al revés, que un médico le pidiera a una mujer permiso del marido para hacerse una ligadura de trompas…

Por último, está el tema del fraude de paternidad. Un porcentaje de hombres no es el padre biológico de sus hijos (las cifras en este punto varían mucho pero una media podría ser 3,8%) pero lo curioso es que aparte de las consecuencias psicológicas para el padre, legalmente la situación es que los tribunales, a pesar de saber que el hombre fue engañado y no es el padre biológico de los hijos deciden de forma bastante sistemática, que el hombre debe pagar la manutención de los hijos. Esta situación está cambiando gracias a la acción de Stacey Campbell que ha conseguido cambiar la ley en Tennessee y otros estados a base de demandas y recursos repetidos.
Una cuestión que la sociedad también evita plantearse es si debería implantarse el test de paternidad obligatorio en el momento del nacimiento. Un línea de argumentación es la del fraude de paternidad y los derechos de los hombres. Pero otra línea de defensa de la obligación de este test es la defensa de los derechos de los hijos. ¿Tenemos derecho a saber quién es nuestro padre biológico? En el tema de los bancos de semen y de los hijos adoptados la legislación parece ir por la vía de que los niños tienen derecho a saber y la legislación ha cambiado en las últimas décadas en muchos países. ¿Es lógico que los hijos naturales no tengan los mismo derechos que los que son resultado de técnicas de fertilización?
Suicidio. El suicidio siempre ha sido más elevado en los hombres pero está aumentando actualmente de forma alarmante en los hombres. Más de 6.000 personas se suicidaron en el Reino Unido en 2013: el 78% eran hombres. En toda Europa es 4 veces más probable que los hombres mueran por suicidio que las mujeres. La tasa de suicidio de hombres de 45-59 años ha aumentado un 40% en una década. En Japón el suicidio también ha aumentado y ahora mismo el suicidio es la primera causa de muerte en hombres jóvenes de 20-44 años. Probablemente no hayas oído hablar de esto en los telediarios ni en ningún lado. De nuevo, imagínate que la situación fuera al revés.
Creo que una lectura objetiva de todos estos hechos confirma que la sociedad está poniendo las necesidades legales y psicológicas de las mujeres por delante de las de los hombres. Se están produciendo injusticias con los hombres desde hace más de 40 años. Puede haber quien piense que los hombres lo han pasado muy bien durante mucho tiempo y que esta situación actual está justificada. Primero, esto no es cierto. Que algunos hombres lo hayan pasado bien no se puede generalizar a que todos los hombres lo han pasado bien. Los mineros, los pescadores o los millones de hombres jóvenes muertos en las muchas guerras (generadas continuamente por los pocos hombres que sí vivían bien) no lo han pasado tan bien. Tomemos los datos de la Primera Guerra Mundial como ejemplo: 6.046 hombres muertos cada día en los 4 años que duró la guerra. Se calcula que la guerra produjo 8 millones de muertos y 6 millones de discapacitados. Datos como estos hacen pensar que a lo largo de la historia se ha visto a los hombres como desechables más que otra cosa. Pero, en segundo lugar y aunque fuera cierto que ser hombre ha sido un chollo, de ninguna manera es un argumento sustituir una injusticia o desigualdad por otra.
No parece que la situación vaya a cambiar a corto plazo. Las cosas no van a cambiar solas y los hombres necesitan organizarse en grupos de presión y lobbies similares a los que tienen las feministas (Asociación Americana de Mujeres Universitarias, AAUW, etc.). Pero el discurso de los hombres está desacreditado. Todo hombre que señale estas injusticias es un misógino y no es políticamente correcto cuestionar que las mujeres sean las únicas víctimas. Debido a la discriminación histórica de las mujeres el estado defiende ahora sus intereses y los hombres son los malos de la película. Los activistas por los derechos de los hombres son probablemente los únicos activistas que no tienen ningún respeto. Nadie les escucha. Pero esta situación no es buena para los intereses de la sociedad en su conjunto y no es buena tampoco para los intereses de las mujeres, como algunas de ellas están ya empezando a ver. De momento, parece que las mujeres son las únicas que podrían hacer algo.
@pitiklinov

 julio de 2015
Referencia:

Helen Smith. Men on Strike. Encounter Books 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s