IFNI, EL PORQUÉ DE LA «GUERRA OLVIDADA»

Gabriel Villalonga Sánchez, Teniente coronel. Infantería.

La historia del conflicto de Ifni no fue silenciada en su momento por el gobierno del general Franco sino que fue tras la muerte de éste cuando, por diversos motivos, dejó de aparecer en los libros de texto españoles.

La guerra de Ifni y Sáhara ha sido denominada por varios autores como la «guerra ignorada o silenciada», incluso «olvidada». Sin embargo, durante el desarrollo de los fatídicos acontecimientos que se sucedieron en aquellos lejanos meses de 1957 y 1958, no fue una guerra olvidada por el Gobierno de Franco ni silenciada a la población española. Es ahora, en el momento presente, cuando esta guerra está realmente olvidada, aunque no silenciada gracias a la bibliografía existente, al empeño de las asociaciones de veteranos de tiradores, que mantienen vivo el recuerdo de los combates a través de las redes sociales, mediante exposiciones temáticas o mediante publicaciones en prensa y, por supuesto, gracias a las unidades militares que conservan en sus historiales y diarios de operaciones las acciones vividas durante aquellos interminables meses.

Imagen relacionada

¿LA GUERRA OLVIDADA? A continuación, y de forma muy resumida, se va a cuestionar si fue olvidada o no esta guerra mientras se desarrolló y en el período posterior a ella, hasta el fallecimiento de Franco en 1975.

Algunos autores acusan a Franco de haber querido ocultar a la sociedad española lo que estaba ocurriendo en Ifni y en el Sáhara. Pero no fue así.

Algunos autores acusan a Franco de haber querido ocultar a la sociedad española lo que estaba ocurriendo en Ifni y en el Sáhara. Pero no fue así; Franco y su Gobierno, en particular el ministro de la Presidencia, el almirante Carrero Blanco, trataron la guerra de Ifni como un conflicto bélico regional y, por tanto, que debían resolver los Ministerios del Ejército y la Marina.

No hubo una declaración formal de guerra ni una implicación total del Estado, pues no había lucha contra otro Estado. La situación bélica requería, además, una política de información acorde a la misma, y era el Ministerio del Ejército el responsable de publicar cuantas noticias oficiales fueran necesarias sin alarmar a la población, además de las crónicas publicadas en la Prensa del Movimiento, escritas principalmente por el periodista Ramiro Santamaría Quesada, y las cuñas cinematográficas aparecidas en el NO-DO.

Franco estaba realmente preocupado por la situación en Ifni y en el Sáhara, y así se lo hizo saber a su primo y ayudante, el general Francisco Franco Salgado-Araujo, el 28 de noviembre de 1957:

«Por fin he despachado con el caudillo; estaba muy preocupado por los sucesos de Ifni y lamentaba el proceder del Gobierno marroquí, que parece ver con complacencia la actitud del Ejército de Liberación; por lo visto este no tiene otra misión que favorecer los planes del partido Istiqlal, que el rey no controla».

No es solo una cita en su libro Mis conversaciones privadas con Franco lo que transcribe el general Franco Salgado-Araujo, sino que en varias ocasiones se nombra la guerra y Franco expone sus preocupaciones e ideas, en especial para con la monarquía alauita y con la implicación de la URSS en el conflicto.

Fue la situación internacional lo que obligó a Franco a mantener este conflicto en un ámbito regional, además de su especial cariño hacia el mundo musulmán y a Marruecos en particular.

En los años 50 España había ingresado en las Naciones Unidas (5 de diciembre de 1953), se habían firmado los acuerdos militares con EE. UU.5 (26 de septiembre de 1953) y se había acabado formalmente la época de la autarquía; por ello España no necesitaba una guerra en la que enfrentarse ni a Marruecos ni a EE. UU., que también era aliado de Marruecos .

España mantenía, incluso, unas excelentes relaciones sentimentales y económicas con la Liga Árabe desde su creación, en 1945, relaciones que podrían verse rotas por un conflicto abierto con Marruecos.

Además, la situación política interna de Marruecos era muy compleja, pues estaba adquiriendo fuerza la corriente más radical del Istiqlal que clamaba por la ocupación del «Gran Marruecos», tesis seguida después por Hassan II una vez eliminada la amenaza que suponía el Ejército de Liberación para la estabilidad del país, curiosamente eliminada por España y Francia mientras Mohamed V no movilizaba las Fuerzas Armadas Reales para someter a ese grupo opositor.

En este contexto internacional Francia también estaba implicada como antigua potencia protectora y porque en Argelia se estaba en plena campaña contra insurgentes muy relacionados con el Istiqlal, debido a que este reclamaba Mauritania como parte del «Gran Marruecos».

Para acabar con las bandas armadas del Istiqlal hubieron de olvidarse los enfrentamientos diplomáticos con Francia respecto al Protectorado, tanto en su gestación como en su abandono, y olvidar los recelos que el Gobierno de Franco y muchos militares sentían hacia el país vecino para poder solucionar el problema de las dos provincias españolas de Ifni y el Sáhara mediante un acuerdo de cooperación militar.

Si la situación internacional e interna de Marruecos eran delicadas, España tenía su propia problemática, lo que suponía que una guerra abierta hubiera sido perjudicial. En el suelo patrio se iniciaba la recuperación económica, aunque de forma tenue, y los esfuerzos estaban centrados en eso precisamente, en relanzar la economía nacional y mostrar una imagen moderna al resto del mundo. Se ha dicho en diversas ocasiones que Franco no se implicó con todo el potencial bélico de la nación. No fue así, se implicó a todo el Ejército, con las limitaciones que existían, derivadas de los límites de los acuerdos militares con EE. UU., del terreno abrupto del territorio de Ifni y de la obsolescencia del armamento, el equipo, las transmisiones y el resto de material. De hecho, hay que recordar la demostración de fuerza que hizo la Armada en el puerto de Agadir el 9 de diciembre de 1957, el refuerzo de las plazas de Cauta y Melilla y las compras urgentes de armamento y material a Francia. Aunque sí es cierto que el conflicto se inició con unos materiales, por parte de los españoles, muy obsoletos.

El número de bajas tampoco fue un tema preocupante para el Gobierno de España pues, contextualizando y comparando ese número con las bajas de conflictos coetáneos, como la guerra de Corea o la batalla de Dien Bien Phu, fue similar y fueron aceptadas por la población española como normales en este tipo de conflictos. Aunque se asimilaban las bajas tanto entre los combatientes como entre el resto de españoles, estos no recibieron de buen grado el trato diferenciador que tuvieron el teniente Ortiz de Zárate y el alférez Rojas Navarrete. Estos caídos fueron repatriados a España, al contrario que el resto de fallecidos, que fueron enterrados en los territorios africanos, además de serlo con todos los honores y tratados como héroes.

Bien es cierto que España, para aumentar la moral del Ejército y de la población en general, necesitaba héroes concretos y estos fueron el teniente y el alférez. Otros héroes de guerra que tuvo España fueron, esta vez en el Sáhara, los laureados brigada Francisco Fadrique Castromente y el caballero legionario Juan Maderal Oleaga, que cayeron en el combate de Edchera.

Como se ha comentado anteriormente, el conflicto no fue silenciado por el Gobierno o por la prensa, simplemente se ofreció la versión oficial. Los propios combatientes serían los que, con sus cartas a la familia, darían la información más realista y cruda de la guerra, cartas (algunas) que se publicaron en la prensa local. Estas misivas llegaron a todos los rincones de España, por lo que se tuvo conocimiento de que en África pasaba algo.

Por el contrario, los españoles apenas tuvieron información (poca o ninguna) sobre los acontecimientos previos al 23 de noviembre de 1957, que son cruciales para entender el ataque de los marroquíes y los hechos posteriores. Fruto de las noticias en prensa y de las cartas de los combatientes, España se movilizó en apoyo de sus soldados, que combatían en tierras africanas una vez más. Esta movilización se plasmó en el envío de aguinaldos en las Navidades de 1957, en forma de viandas típicas navideñas.

Resultado de imagen de Guerra de Ifni, fotos de Carmen Sevilla y Gila

El Gobierno, además, organizó una serie de actuaciones de famosos en Ifni, de las que las más recordadas fueron las de Carmen Sevilla y Gila, actuaciones muy difundidas a través del NO-DO.

Resultado de imagen de Guerra de Ifni, fotos de Carmen Sevilla y Gila

Una vez finalizado el conflicto se dio paso a las conversaciones diplomáticas, primero con Marruecos y, posteriormente (en el contexto del proceso de descolonización instigado por Naciones Unidas), con otras naciones, por lo que la guerra dejó de estar presente en la vida cotidiana de los españoles; incluso la entrega del mal llamado «Protectorado Sur» apenas tuvo trascendencia fuera del ámbito militar.

La guerra de Ifni vuelve a resurgir, para recordar las gestas de aquel Ejército de 1957, cuando la provincia de Ifni, o los restos de lo que fue aquel territorio, fueron «retrocedidos» definitivamente a Marruecos, el 30 de junio de 1969 y con la culminación de la repatriación de todos los españoles mediante la ejecución de la operación Tabaiba.

El conflicto vuelve a las mentes de los españoles durante la Marcha Verde, cuando civiles marroquíes entran en la provincia del Sáhara, y cae de nuevo en el olvido una vez abandonada esta y fallecido el general Franco.

EL OLVIDO EN EL PRESENTE

Si bien se ha comentado en la introducción de este artículo que existe bibliografía sobre la guerra de Ifni y Sáhara, es escasa y se reduce a unos pocos libros y autores, entre los que destacan los relacionados en la bibliografía empleada para escribir este artículo. Respecto a los autores, pocos se han atrevido a escribir algo más que el desarrollo de las acciones militares. Entre estos destacan Segura Valero y Pastrana Piñero. Ambos, aunque tratan las acciones militares, las enmarcan perfectamente en el contexto sociopolítico y económico que vivía España en los años 50 e imbrican el conflicto entre las delicadas relaciones internacionales que mantenía el Gobierno en aquellos años. El resto de autores han profundizado más en los aspectos militares de la contienda, como es el caso de Casas de la Vega y de Fernández-Aceytuno, aunque sin despreciar el contexto en que se produjo. Así, Fernández-Aceytuno, con su libro Ifni y Sáhara, una encrucijada en la historia de España, se ha convertido en un referente para todo aquel que quiera aproximarse a este hecho, que lo es por derecho, de la historia de España.

Hay un autor que se sale de los dos estereotipos anteriores. Se trata de Santamaría Quesada, que con su libro Ifni-Sáhara. La guerra ignorada, bautiza, en 1984, por primera vez esa guerra con el sobrenombre de «ignorada». Analizando el texto de Santamaría se puede llegar a la conclusión de que lo hace en tono jocoso, ya que justifica que España tuvo conocimiento inmediato de los hechos acaecidos a partir del 23 de noviembre de 1957 gracias a la Prensa del Movimiento, de la que él era corresponsal, y a través de los comunicados del Ministerio del Ejército.

Santamaría, a modo de ejemplo, y como buen corresponsal del Movimiento, transmitía en sus crónicas la idea de Franco y del presidente del Gobierno, Carrero Blanco, de que la guerra fue instigada por el comunismo internacional, influencia que hoy en día se ha demostrado muy escasa o nula.

Fuera de los círculos militares y de los entusiastas de la historia contemporánea de España y sus relaciones con Marruecos, se da un nulo conocimiento de esta particular guerra. Este desconocimiento está originado por la inexistente mención a la misma en los currículums de la asignatura de Historia de España Contemporánea en 2.º de Bachillerato o en los de la licenciatura de Historia de muchas universidades.

En el Real Decreto 1105/2014, que establece el currículum básico de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y del Bachillerato, se tratan diversas épocas de la dictadura de Franco que contextualizan con ese conflicto (autarquía, recuperación económica…). Sin embargo, bien por los escasos créditos o por centrar la historia de España en el siglo xx en la Guerra Civil, estas épocas se exponen de forma muy somera, sin profundizar, y menos en temas militares.

Con un poco más de detalle se trata el tema del Sáhara, al narrar la descolonización promovida por Naciones Unidas en diversas resoluciones durante los años 50 y 60, pero por los hechos de la Marcha Verde, en ese marco de la descolonización, y no por la guerra del 57.

La Ley 39/2007, de la Carrera Militar, como ya se ha comentado en artículos anteriores, hizo recordar a los españoles que hubo una guerra en unos territorios totalmente desconocidos para muchos, aunque solo fuera para reconocer la labor y el sacrificio de los soldados de reemplazo que formaron parte de las unidades expedicionarias. Tras este reconocimiento han sido muchas las asociaciones de veteranos que se han creado o han resurgido para recuperar la memoria de una pequeña parte de nuestra historia y mostrarla en multitud de ocasiones mediante exposiciones o artículos de prensa. Para financiar estas actividades en beneficio de la cultura de Defensa, durante varios años diversos diputados han presentado enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado para incluir una partida presupuestaria destinada a ese efecto específico, aunque sin éxito.

CONCLUSIONES

A modo de conclusión, puede decirse que la guerra de Ifni-Sáhara está olvidada fuera del ámbito militar, del personal de los combatientes o de algunos entusiastas de las relaciones de España con África.

No solo está olvidado el conflicto en sí, sino toda la historia de aquellos territorios que llegaron a ser provincias españolas, salvo los últimos momentos de la provincia del Sáhara por su peculiar situación administrativa, que adquirió una vez los españoles lo abandonaron. Y está olvidada por ser una parte de la historia que no se estudia en los institutos, bien por intereses políticos (sucedió durante la dictadura de Franco) o porque el fin de curso coincide con el estudio de la Segunda República y la posterior Guerra Civil.

Algunos afirman que esa guerra fue silenciada ante la opinión pública, pero a juicio del autor de este artículo simplemente fue tratada como un conflicto regional y con las debidas reservas a las que obliga la guerra en la trasmisión de información pública. Además, hay que tener en cuenta la situación internacional del momento y la delicada posición de España en esas relaciones, que obligó aún más a ser cauteloso con la información proporcionada por los canales oficiales. Gracias a los mismos combatientes y a las cartas que enviaban a sus familias muchos pueblos de la España rural tuvieron conocimiento de la guerra, como se demostró con el envío de incontables aguinaldos en las Navidades de 1957. Esa misma delicada situación internacional en la que se encontraba España y el hecho de considerarlo un conflicto regional hicieron que, una vez finalizada la guerra, ésta pasara al olvido, aunque no las provincias. Ifni y Sáhara empezaron a prosperar y fueron dotadas de infraestructuras más modernas hasta que llegó el momento de retroceder Ifni a Marruecos, en 1969, y abandonar el Sáhara en 1975; eran una provincia más.

Puede afirmarse con rotundidad que España estuvo informada mientras se desarrollaron los fatídicos hechos de la guerra de Ifni y Sáhara y que no fue ni ignorada ni silenciada.

NOTAS

1. El Ministerio del Ejército publicó sendos comunicados oficiales al inicio y al final de la contienda, que se pueden leer en la prensa nacional de los días 27 de noviembre de 1957 y 3 de marzo de 1958.

2. Franco Salgado-Araujo, pág. 218, 1976.

3. Franco Salgado-Araujo, págs. 218-231, 1976.

4. Uno de los motivos, a juicio del autor de este artículo, por los que se pudo culpar a la URSS de instigar los ataques contra los territorios españoles, además del convencimiento personal del propio Franco, como relató a su primo el general Franco Salgado-Araujo, pudo ser mantener las relaciones con EE. UU. y las bases y ayuda militar, pues era plena Guerra Fría y el mundo estaba expectante frente a los enfrentamientos que se pudieran producir entre EE. UU. y la URSS.

5. Estos acuerdos fueron también los causantes de que no se pudiera emplear determinado armamento, equipo y material en Ifni y Sáhara, pues su uso estaba prohibido contra aliados de EE. UU. Ante esta limitación se hubo de comprar, con carácter urgente, armamento y material a Francia y desplegarlo inmediatamente en Ifni y, sobre todo, en el Sáhara.

6. EE. UU. seguía manteniendo bases en suelo marroquí.

7. Nombre que se dio oficialmente en España al Ejército de Liberación.

8. Según los estudios de Casas de la Vega, el número de muertos fue de 198, 574 heridos y 80 desaparecidos.

BIBLIOGRAFÍA

– Fernández-Aceytuno, M.: Ifni y Sáhara, una encrucijada en la historia de España. Simanca Ediciones, Dueñas. 2001.

– Franco Salgado-Araujo, F.: Mis conversaciones privadas con Franco. Editorial Planeta, Barcelona. 1976.

– Pastrana Piñero, J.: Arde el desierto. 1957: La guerra de Ifni-Sáhara y la lucha del poder en Marruecos. Ediciones Nowtilus, Madrid. 2017.

– Santamaría Quesada, R.: Ifni-Sáhara. La guerra ignorada. Ediciones Dyrsa, Madrid. 1984.

– Segura Valero, G.: Ifni. La guerra que silenció Franco. Ediciones Martínez Roca, Madrid. 2006.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s