Acerca del panteísmo ecologista, la religión del Nuevo Orden Mundial.

El panteísmo se basa en la idea de que lo divino y la naturaleza son lo mismo, una sola unidad que no se puede dividir.

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Instruir deleitando:
El columnista Ethan Greenhart responde a sus preguntas en búsqueda de espiritualidad acerca de la manera de vivir o morir de una manera éticamente verde:
Querido Ethan:
Después de un cuidadoso análisis he decidido poner fin a mi vida. Las cosas no me han ido bien últimamente, pero más importante es que estoy deseoso de reducir mi impacto de carbono sobre el planeta. Como un inglés promedio probablemente yo produzca alrededor de 9,3 toneladas de dióxido de carbono cada año.
Tengo 26 años de edad, y reconozco que podría vivir otros 60 años más; si yo termino con mi vida ahora ahorraré un total de 558 toneladas de CO2, que las generaciones futuras deberían agradecerme por ello. Pero tengo una pregunta: ¿cuál es la manera más éticamente ecológica para suicidarme? No quiero que mi autodestrucción sea destructiva para el planeta!
Fielmente suyo, Zach Montague Richmod-upon-Thames.

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“Querido Zach, simpatizo con su desinteresada decisión. Todos los estudios responsables muestran que hay demasiadas personas viviendo ya en este planeta como para que la vida siga siendo sostenible (mejor dicho, perdurable). Es de agradecer que usted tenga el coraje suficiente para remediarlo, aunque sea de una forma modesta…
Su suicidio podría ahorrar mucho más carbono de lo que imagina. Piense en los hijos que podría haber tenido (si usted no pone fin a su vida), y el vandalismo de CO2 que ellos habrían cometido. Su muerte también reducirá el impacto de carbono de amigos y familiares que usted deja atrás -todos esos viajes que ellos no harán para visitarle, regalos innecesarios que no habrán tenido que comprar y envolver. Yo estimo que a los 60 años de su suicidio, usted habrá conseguido que sus seres queridos no hayan producido 583,2 kg de carbono sólo en la compra de regalos evitados. De manera que su muerte será mucho más generosa de lo que usted imaginaba.
Paso a responder a su pregunta principal, ¿cuál es la “manera de suicidio más ecológicamente ética”?
Como usted sabe, muchos suicidios son perjudiciales para el ambiente.
A menudo me pregunto por el estado mental de la gente que se asfixia a ella misma con los gases del escape de sus automóviles -¿no saben ellos que por cada minuto que el motor de su coche está haciendo chug-chug envía al aire 70 gramos de CO2?
En cuanto a la gente que salta desde lo alto de los edificios, parece no tener ninguna consideración por la toxicidad de los productos usados para la limpieza fregando el pavimento. Los suicidas deberían tomarse un poco más de tiempo para pensar sobre el impacto de sus muertes en los alrededores del suceso.
Creo que la clave para un suicidio ético y verde es no dejar ningún rastro de su cuerpo. Las familias egoístas insistirán en una ceremonia para enterrar los cuerpos, a menudo sin pensar en el impacto ambiental. Un funeral en la iglesia significa que hay gente que conducirá su automóvil muchos kilómetros, quizás volando, para asistir al funeral, sin mencionar el daño hecho por el antiguo coche fúnebre que devora gasolina.
Se podría argumentar que, una vez enterrados, los cuerpos de humanos proveen de comida a otras especies, pero como un valiente comisionado ecologista de la Unión Europea nos recuerda, los líquidos para embalsamar son un grave peligro para los ‘organismos vivientes’ -gusanos y escarabajos que acaban dándose un festín con los cadáveres de los humanos muertos – y deberían ser prohibidos. ¿Acaso su familia se detendrá a pensar en los pobres bichos?
Existe otra opción peor aún, su familia podría optar por la cremación. ¿Sabe usted que 437.000 ataúdes de madera -el equivalente de 140.000 árboles- se malgastan quemándose en estas egoístas ceremonias en Inglaterra, TODOS LOS AÑOS?
La cremación contamina al ambiente con dioxina, ácido clorhídrico, dióxido de azufre y dióxido de carbono. Todas sus buenas intenciones de disponer de su propia vida podrían ser socavadas por el toque del botón de encendido del incinerador. De manera ideal, su suicidio no debería dejar nada que se pueda enterrar o quemar. Un colega en Norteamérica aconseja a los eco-guerrilleros que eligen el Suicidio al Carbón arrojarse ellos mismos por la borda de un barco, de manera que el cuerpo se desintegre en el lecho marino y apenas produzcan impacto sobre la capa de ozono. Sin embargo, no estoy muy seguro. Las ballenas, delfines y peces tienen ya un tiempo difícil con la contaminación y las redes sin tener que evitar ingerir esqueletos humanos, cordones de los zapatos, cinturones, hebillas y botones. Si elige usted un suicidio en el mar, por favor primero desvístase completamente (y done sus ropas a una obra de caridad antes de su muerte).
En mi opinión, probablemente la manera más ética de suicidarse es mediante la auto-cremación. Intérnese profundamente en un bosque, empape su cuerpo generosamente con nafta y préndase fuego.
Los ‘expertos’ aseguran que no hay todavía ningún otro líquido ‘amigable con el ambiente’ que iguale a la gasolina. Sin embargo, antes de volverse hacia el Gran Satán del petróleo, yo creo que un individuo total y realmente comprometido con la ecología debería experimentar con aceite vegetal o biodiesel -después de todo, si pueden hacer funcionar “autos verdes”, seguramente podrán quemar un cadáver verde. Pero aunque deba usted usar algunas pocas (¡muy cuidadosamente medidas!) tazas de combustible fósil, hará mucho menos daño al ambiente que una cremación tradicional. (Irónicamente, un obeso hiper-consumidor se quemará más fácilmente).
Más todavía, los pocos restos de su cuerpo podrán ser reciclados por zorros y otros carnívoros pequeños. De modo que estará usted ahorrándole al planeta sus 58 toneladas de dióxido de carbono y al mismo tiempo ayudando a la acosada vida silvestre de Inglaterra.
Y, antes de terminar, permítame unas últimas palabras: Zach, no deje una nota de suicidio al juez. Pues el uso de una simple hoja de papel contribuye a derribar árboles para el beneficio de la industria y a la extinción de muchas especies de animales. ¿Por qué arruinar su generoso momento de ética ecológica?
Y no se olvide: Haga divulgue usted cuanto le sea posible, por las redes sociales su generoso y heroico ejemplo para las generaciones futuras sobre la manera de vivir en el planeta y elegir cuando ha de terminar…
¡Buena suerte!
Debemos aclarar que Ethan Greenhart es un personaje ficticio del sitio web inglés “Spiked Online.com, donde opinan escépticos sobre diversos temas de actualidad, no sólo ecología. Los “consejos espirituales” de Ethan Greenhart son una divertida ironía sobre el trasfondo del pensamiento ecologista a ultranza que trata de unificar el pensamiento filosófico universal en uno solo y espantoso: un mundo Orwelliano donde no hay disenso y las catástrofes nos acechan como espantosas espadas de Damocles.
Carlos Aurelio Caldito Aunión.

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