En la actualidad los hombres, tanto niños, jóvenes y adultos, viven momentos terribles.

Cuando un reciente estudio canadiense de cerca de 30.000 estudiantes entre 7 ° y 12 ° grado demostró que son más niños que niñas los que sufren violencia física cuando van al encuentro del otro sexo, o en relaciones de noviazgo, la reacción general fue de incredulidad. 

Las acusaciones de acoso sexual masculino empezaron en los campus universitarios y se han acabado trasladando a las salas de juntas de las compañías Fortune 500, engendrando el movimiento #MeToo.

Los perpetradores más famosos de agresión sexual contra mujeres cometieron actos atroces: algunas mujeres habían sido drogadas y violadas; otros habían sido despedidos después de rechazar una agresión sexual manifiesta. 

Pero muchos otros actos fueron considerados por hombres y mujeres como diversión y coqueteo normales. 

Durante el frenesí mediático, del abuso contra los hombres nunca se ha informado, ni siquiera en alguna nota medio camuflada, para que pasara desapercibida… tanto los hombres buenos, como los malos, fueron acusados ​​y etiquetados como depredadores sexuales.

En los últimos 38 años, más de 270 estudios , con un tamaño de muestra agregado de más de 440,000, han llegado a la conclusión de que “las mujeres son tan agresivas físicamente o más agresivas que los hombres en sus relaciones con sus cónyuges o parejas masculinas” desde la adolescencia. 

Desde que comenzaron los estudios sobre la violencia en el noviazgo entre adolescentes, en la década de los ochenta, los investigadores descubrieron que las estudiantes de secundaria son cuatro veces más propensas que los estudiantes de secundaria masculinos a ser los únicos abusadores del otro sexo (5.7% vs. 1.4%).

Los mejores estudios sobre la violencia en el noviazgo se diferencian por la gravedad de la violencia (según la Escala de tácticas de conflictos ). Por ejemplo, un estudio realizado por Caulfield y Riggs encontró que el 19% de las mujeres -frente al 7% de los hombres- abofetearon a su pareja femenina. Sin embargo, cuando se trataba de patear, morder o golpear a su pareja con el puño, el 13% de las mujeres frente al 3% de los hombres participaban en esas formas más severas de violencia. Cuanto más específicas son las preguntas, más se reconoce por parte de ambos sexos que, las mujeres tienen entre dos y tres veces más posibilidades de golpear, patear, morder o golpear a su pareja con un objeto.

Entre todas las poblaciones, la mayoría de la violencia fue mutua. Pero cuando era unilateral, era más probable que hubiera sido iniciado por la mujer. Por ejemplo, en un estudio de más de 500 estudiantes universitarios , las mujeres tenían tres veces más probabilidades -9% frente a 3%- de haber iniciado violencia unilateral.

Sin embargo, estos estudios rara vez han aparecido en la portada de los periódicos o han abierto los noticiarios de las televisiones y las radios. Por el contrario, es frecuente ver en la televisión las lágrimas de una mujer víctima de violencia que, nos rompe el corazón, lo cual conduce a aumentar nuestra empatía por las mujeres víctimas y nuestra ira hacia los perpetradores masculinos. 

Por el contrario, los varones adolescentes no salen a la televisión, ni se les permite contar la humillación que experimentaron. 

The Huffington Post informó recientemente de hombres víctimas de agresión sexual en la Universidad de Brown. En un caso, fue un hombre por agresión sexual masculina. La víctima le dijo a HuffPo: “Es hora de incluir las voces de los hombres que sufren violencia en sus relaciones de pareja. Nos enfrentamos a un sistema que no está diseñado para ayudarnos “.

Cuando una mujer adolescente es víctima de violencia en el noviazgo, a menudo experimenta humillación, dudas y, a veces, autoculpa. Al investigar The Boy Crisis , descubrí que esto también es cierto para un hombre adolescente. Afortunadamente, las mujeres ya no temen que se rían de ellas cuando denuncien la violencia doméstica a la policía. 

Sin embargo, un adolescente todavía teme que si llama a la policía y dice: “Por favor, ven, mi novia me ha estado golpeando con una sartén”, se le considere un cobarde, un calzonazos y se burlen de él…

Los hombres son ridiculizados, despreciados y humillados por los anunciantes y en las comedias de situación habitualmente. 

Observe este anuncio de FOX TV para la temporada de calificaciones: un “homenaje” de una hora a los muchachos golpeados en los testículos. Aviso: un homenaje a la violencia contra los hombres. En lugar de ser condenado, está clasificado como “el más divertido del mundo”.

Ahora aquí viene la parte realmente aterradora si tienes un hijo en edad universitaria. 

Veintiséis estados de los EEUU tienen alguna versión de una ley de “consentimiento afirmativo” aprobada o en proceso. Funciona así: si su hijo está en la universidad y le pide a una mujer una cita, y ella acepta, pero durante esa fecha, él se acerca para tomar su mano, ella puede acusarlo de agresión sexual. Sí, lo leíste correctamente.

¿Lo racional? La tocó antes de preguntarle. Y antes de esperar un consentimiento afirmativo (por ejemplo, “Sí, puedes tomar mi mano”). 

Si ella dice “Sí” en la etapa de agarre de la mano, sin embargo, debe repetir su solicitud de consentimiento afirmativo cada vez que desee una mayor intimidad (por ejemplo, un beso en los labios; luego un beso con lengua).

Lo más probable es que muy pocas mujeres respondan con una acusación de agresión sexual en la etapa de agarre de la mano. Pero si su hijo y la mujer terminan en una relación, y él rompe con ella, o se descubre que está teniendo otra relación, o no le dijo que estaba en una relación cuando la invitó a salir, ella, en un ataque de ira, podría denunciarlo a las autoridades de la universidad y decir que el acto sexual no fue consentido…

Y, he aquí el problema:

 En la mayoría de los casos, el acusado no tiene derecho a enfrentarse a la acusación con un abogado a su lado. 

No se realiza un proceso legal, debido a que la Oficina de Derechos Civiles, según el Título IX, requiere un “estándar de preponderancia de evidencia” en lugar de un estándar de “evidencia clara y convincente” para condenar a un estudiante acusado.

 Incluso, si luego la mujera se retracta y retira la denuncia, diciendo que había consentido pero estaba enfadada con su hijo por romper con ella y “quería lastimarlo como él me lastimó a mí”, el investigador del Título IX de la denuncia, no tiene permitido abandonar la investigación de la denuncia de supuestos abusos y violencia… Tampoco se le permite al investigador escribir en su informe que ella cambió su declaración, y que, en realidad ella había dado su consentimiento.

Esta atmósfera de “yo te creo”, sin corroborar la evidencia, está haciendo que muchos varones adolescentes tengan miedo de salir con una mujer. 

Si un hombre va “demasiado deprisa”, inicia una relación demasiado pronto, de la “manera equivocada”, con la mujer equivocada, con el tono de voz equivocado, en el momento equivocado, podría arruinar su futuro . Sin embargo, si lo hace con demasiadas precauciones, será considerado como un “debilucho”, o acabar escuchando frases tales como, “eres un tipo tan dulce… que encantaría que fuéramos amigos”.

Cuando se ignora, no se tiene en cuenta que, la violencia de pareja en la universidad es más probable que sea perpetrada por mujeres; se acaba creyendo -estúpidamente- que la violencia masculina se basa en la misoginia, en lugar de considerar que, puesto que los hombres, jóvenes y niños sufren mayor cantidad de violencia que las mujeres, las reacciones habituales guardan relación con la misandria, el odio a los hombres, a lo masculino; y que cuando no se tiene en cuenta, se incurre en una misandria mucho más profunda que la misoginia.

El mensaje feminista original de “Soy mujer, soy fuerte” se ha transformado en “Soy mujer, soy una víctima”.

Apoyar campañas de “discriminación positiva”, aceptar que existe lo que algunos denominan “micromachismo” y “microagresiones”, acabar aceptando, también, que existe necesidad de crear “espacios seguros”, solo para mujeres,… añadirle a todo ello acciones de boicot, de protestas contra cualquier orador que cuestione la falacia de que, los hombres son siempre opresores, y las mujeres siempre oprimidas (patriarcalismo e ideología de género), es lo opuesto al genuino feminismo. 

El feminismo lleva años, lustros, décadas perfeccionando la victimización hasta haber llegado a convertirla en arte. Esta forma de feminismo no es el feminismo al que me uní para apoyar cuando serví tres años en la Junta de NOW en Nueva York. No es feminismo; es infantilismo.

¿Hay alguna manera para que los hombres y mujeres jóvenes compartan los riesgos del rechazo sexual, no por opción, sino por expectativa? La asunción de riesgos es el denominador común de las personas más exitosas del mundo. Las personas que triunfan consideran que, el fracaso y el rechazo son lecciones de vida que los impulsan a mayores logros.

Cuando cada sexo crea un ambiente seguro para que, el otro exprese sentimientos, no reprima los sentimientos, ambos sexos crecen en la compasión y el amor. ..

Cada vez que el que gana es uno de los dos sexos, ambos sexos pierden.

Warren Farrell

Warren Farrell

Warren Farrell, Ph.D. * es el autor de ·Por qué los hombres son como son” y del recién publicado “The Boy Crisis” (BenBella, 2018, con John Gray). 

Es el único hombre elegido tres veces para la Junta de NOW ( Organización Nacional de Mujeres). 

El Dr. Farrell ha sido elegido por The Financial Times como uno de los mejores 100 líderes de opinión del mundo. También enseña cursos de comunicación para parejas en todo el país…

http://www.warrenfarrell.com.

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