Multiculturalismo y bienestar animal: corridas de toros, caza, pesca y “sacrificios religiosos” Halal y Kosher.

Antes de entrar en materia, pienso que es necesario explicar brevemente qué significan Kosher y Halal.

 Kosher, para los hebreos: hace referencia a los alimentos que cumplen con los preceptos de la ley judaica. Kosher o casher significa en hebreo “apto, adecuado, correcto, legítimo”. Los alimentos que no siguen la ley judía se llaman taref.

Europa empieza a vetar los rituales de sacrificio

En los países musulmanes, el vocablo Halal se usa para describir las conductas permisibles, según la ley islámica. Ello incluye todo lo relacionado con el comportamiento, el lenguaje, la vestimenta, los modales y las leyes dietéticas. En los países donde no se habla árabe, el uso de la palabra Halal se reduce a las leyes alimenticias islámicas, especialmente en cuanto a carne y aves se refiere, aunque también se usa en sentidos más generales. Este concepto de halal tiene una gran similitud con el término hebreo cashrut o kosher.

Ritos kosher y halal - ASAJA León

Aunque sea abusar de su paciencia, me voy a permitir otra segunda digresión, pues, me parece imprescindible hacer otra reflexión:

Como bien sabe cualquier persona medianamente informada, en el Reino Unido de Gran Bretaña, no hace muchos años que se prohibió la caza del zorro. Los partidarios de la prohibición hicieron especial hincapié en la ansiedad del zorro cuando es perseguido, más que en su “piadosamente breve agonía”.

En Gran Bretaña la caza no es sólo aristocrática, cosa de “ricos” pero, de lo que no cabe duda es de que, irrita a los bienintencionados progresistas urbanos. La caza del zorro (como en España la caza del lobo) siempre ha sido una necesidad, y su objetivo era acabar con los depredadores del ganado, aunque, acabara convirtiéndose en un hobby, e incluso en un ritual, el perfecto pretexto para retozar a caballo, al aire libre, confraternizar, comer y beber.

Y, he ahí el quid de la cuestión: Para quienes se consideran moralmente superiores al común de los mortales, matar animales no está mal, pero matarlos y divertirse es una crueldad, una muestra de sadismo y resulta por tanto inaceptable.

En España, en Portugal, en el resto de Europa, y en casi todo el planeta, se va implantando, casi de manera imperceptible, una especie de “tiranía de la bondad”, en la que, lo importante no es si se hace no se hace el bien, sino pretender hacerlo, o dar al menos la apariencia de ello, y así poder decirles a quienes se considera moralmente inferiores que, pueden o no pueden hacer y de que pueden o no pueden disfrutar; cómo han de divertirse, en qué pueden emplear su tiempo libre…

Quienes de forma irresponsable pretenden prohibir la caza, la pesca o determinados espectáculos con animales, e incluso los zoológicos; ni remotamente piensan en las terribles, las desastrosas  consecuencias que podrían acarrear a los animales, como se ha visto en los últimos años, en las últimas décadas en el continente africano.  La prohibición de la de “la fiesta”, como se llama en España a las corridas de toros, tendría como resultado el exterminio del toro de lidia, del toro bravo, considerado por muchos como el animal más bello que existe.

La preocupación por los animales no tiene nada de moderna, por el contrario, se remonta a nuestros ancestros más primitivos: Los estudiosos de la antropología y la mitología han demostrado sobradamente que los primeros humanos cazadores pusieron en marcha mecanismos de compensación psicológica y divinizaron a los animales, e incluso relacionan las diversas teorías de la reencarnación y resurrección de los muertos con dichos rituales…  Con los defensores de “los derechos de los animales” el primitivismo que retorna, disfrazado de progresismo.

Como afirma Enrique Garza, secretario general de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos de España, los enemigos de la Fiesta están situando al toro biológicamente en el mismo plano que al hombre.

Ese es uno de los primeros objetivos del totalitarismo: diluir, difuminar la importancia de los seres humanos.

El desvarío de muchos de estos “buenistas” lleva a algunos de ellos a comparar a los zoológicos con los campos de concentración.

Tras estas digresiones, retomemos el título del artículo:

En España y Portugal se da cada vez más una paradoja que, mejor habría que llamarlo sarcasmo cruel: quienes aborrecen visceralmente las corridas de toros, extrañamente promueven un multiculturalismo que no condena los sacrificios de animales siguiendo rituales “religiosos”…

Tanto en los mataderos de Portugal como de España, se siguen unas normas muy estrictas para evitar en lo posible, el sufrimiento de los animales a los que se sacrifica, para el consumo humano. Sin embargo, existen excepciones en lo relativo a esa salvaguarda del bienestar animal, sin aturdimiento previo.

En los mataderos regentados por musulmanes se practica el sacrificio “Halal” y los animales acaban siendo vendidos en “carnicerías halal”. La carne que se vende en ellos obedece a rituales de matanza que ya están prohibidos en muchos países de Europa. Por ejemplo: en la matanza halal el animal no puede ser debilitado, y mientras se realiza el sacrificio, debe permanecer consciente. La matanza –manual- del animal ha de ser mediante un solo corte de la yugular obligatoriamente y, el animal debe desangrarse hasta su muerte “natural”.

Este proceso incluye varias condiciones con respecto no solo a la forma de sacrificio, sino también al tratamiento del animal antes y después del sacrificio. Otra norma halal, también obligatoria, es que no se debe arrancar, ni cortar la cabeza por completo al sacrificar al animal, mientras que el animal esté vivo…

Los judíos también sacrifican a los animales mientras están conscientes y sin entumecimiento previo, ejecutando un golpe rápido, para provocar el sangrado del animal hasta la pérdida de conciencia y la muerte “natural”. Sólo se permite a una persona entrenada, llamada shochet, realizar este ritual, para que la carne del animal sacrificado sea considerada kosher.

Resulta sorprendente que las matanzas religiosas, halal y kosher, sin aturdimiento previo sean legales en Portugal y en España, así como en otros países europeos.

Las normas de los países pertenecientes a la Unión Europea, de bienestar animal con respecto a la protección de los animales, obligan a los mataderos a adormecer a todos los animales, antes del sacrificio, mediante una técnica de anestesia que conduce a la pérdida permanente de conciencia y a la sensibilidad total. Este aturdimiento se realiza principalmente por dos métodos: la electronarcosis y la pistola retráctil. Aunque existen otras posibilidades autorizadas como la conmoción cerebral y la exposición al dióxido de carbono. Esta disposición de bienestar animal se basa en el “Convenio europeo para la protección de los animales sacrificados” que data de 1979.

En las últimas décadas del siglo pasado se produjo una mayor regulación legal de los asuntos relacionados con el bienestar animal; sin embargo, al final del siglo XX los países miembros de la UE aprobaron una exención de la obligación de insensibilizar a todos los animales en los mataderos en caso de sacrificio ritual religioso: “2. Los requisitos establecidos en el párrafo 1 (c) no se aplican a los animales que están sujetos a métodos especiales de sacrificio requeridos por ciertos ritos religiosos.” Punto 2, Artículo 5 de la Directiva 93/119 / CE del Consejo de 22 Diciembre.

El sacrificio de animales, de forma “excepcional”, ha continuado desde 2009 hasta hoy, bajo el nuevo Reglamento (CE) 1099/2009 de 24 de septiembre, todavía vigente, y cada día que pasa son más numerosas las matanzas.

 Las comunidades religiosas musulmanas y hebreas promueven la matanza de animales en España y Portugal en la actualidad, sin recurrir al entumecimiento adecuado y sin utilizar previamente ninguna de las técnicas de anestesia establecidas en la Ley, amparándose en la excepción prevista en la legislación sobre protección y bienestar animal.

A diferencia de todas las estadísticas sobre las corridas de toros, los datos referentes a matanza de animales siguiendo rituales religiosos, no son publicados por la autoridad competente.

Todo ello nos lleva a un dilema: ¿Preservar el bienestar animal, o preservar las tradiciones culturales y la libertad religiosa?

No existen cifras oficiales acerca de estas matanzas, pero, sin embargo, el número de consumidores de los productos alimenticios derivados de estas matanzas ha aumentado de forma exponencial, así como el número de establecimientos comerciales que venden estos productos alimenticios.

Para justificar lo que muchos consideran tremendas atrocidades y crueldades con los animales, las diversas comunidades musulmanas dicen que este asunto forma parte  de la “agenda islamofóbica” en Europa y el resto del mundo occidental judeocristiano. También hay quienes argumentan que  oponerse a las matanzas halal o kosher es una muestra de xenofobia.

¿Debemos entender que quienes se oponen a las corridas de toros, también lo  hacen por “lusitanofóbia”, por “hispanofobia” o “iberofobia”?

Entre las compañías propietarias de los mataderos y centros de despiece, parece haber cierta disparidad de opiniones, ya que hay empresas que se niegan a realizar esta clase de matanzas, y otras que consideran el asunto como una nueva oportunidad de negocio.

Como se dice en España, son muchas las empresas que están “haciendo el agosto”, obteniendo grandísimos beneficios, ya que las carnes procedentes de sacrificios halall y kosher son, aproximadamente un 20% más caras para el consumidor, pues, entre otros factores está el que, cada día son más los países que están prohibiendo estas matanzas en Europa.

También, estamos hablando de unas carnes que, pueden ser comidas por cualquier persona, excepto si se tienen “objeciones de conciencia” debido a su procedencia…

Otro aspecto importante es el ahorro de costes en salarios, para el empresario del matadero, pues la supervisión del proceso depende en exclusiva del “representante religioso”…

Tampoco la legislación vigente obliga a etiquetar la carne procedente de esta clase de matanzas, especificando que han sido sacrificados los animales, sin haber sido previamente aturdidos. Son muchos los que se han dirigido a la Unión Europea para solicitar su etiquetado, y las autoridades de la U. E. lo han descartado, de momento. Que en el etiquetado de las carnes procedentes de tales matanzas aparezcan las palabras “halal” o “kosher”, para la mayoría de los consumidores no significa nada, y no se les ocurre relacionarlas con la forma en que se han sacrificado los animales.

El pecado de la carne halal - Lancelot Digital

Es exactamente lo mismo que si alguien compra carne procedente de una corrida de toros, sin habérsele informado de su procedencia.

¿Y qué está pasando en el resto de Europa?

Cada día son más los países que no permiten excepciones al aturdimiento de animales antes del sacrificio, para la protección del bienestar animal; entre ellos están Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, Islandia, Noruega, Suecia y Suiza. En Lichtenstein también se obliga al aturdimiento previo, a excepción de las aves.

Son muchos los países europeos en los que, desde hace algunos años, ha habido una gran presión pública para no permitir que este tipo de matanza prolifere e incluso peticiones de que se prohíba. Los manifiestos y las peticiones son comunes, Tanto profesionales de la salud como de la sanidad animal han firmado ya múltiples manifiestos en esa dirección.

Dinamarca prohibió la carne halal en 2014, debido a la presión de la opinión pública, y especialmente tras la difusión de imágenes de video capturadas en algunos mataderos que, mostraban la forma en que se llevan a cabo estos sacrificios.

En los Países Bajos, la prohibición se está debatiendo en el parlamento y, al parecer, en otras naciones está muy cercano que se abra el mismo debate.

No podemos olvidar que, métodos de matanza judíos e islámicos se han desarrollado a lo largo de los siglos, buscando entre otros objetivos  el conseguir un método seguro de matar y que cause el menor sufrimiento posible al animal. Pero las ciencias médico-veterinarias han acabado demostrando que, existen procedimientos más eficaces y menos cruentos, y estos métodos deberían ser obligatorios en España, en Portugal y en cuantos países aún consienten los sacrificios halal y kosher, para lograr el objetivo que se supone que fue el motivo por el cual se instituyeron determinados preceptos religiosos respecto de las matanzas de animales destinados al consumo: minimizar el sufrimiento del animal en el momento preciso de su sacrificio.

Hoy, es de enorme importancia que, en el mundo occidental, en el mundo “civilizado” se debata cómo conciliar la matanza religiosa con la preservación del bienestar animal, asegurando que la muerte en nuestros mataderos siempre ocurra, en cualquier especie animal, de una manera tan rápida como  indolora. Lo cual no tiene que ser incompatible con garantizar la libertad de religión, que es un derecho fundamental; la prueba de que nuestra sociedad es democrática y verdaderamente libre.

En fin, y ya para terminar, deseo dedicarle este último párrafo a quienes están convencidos de que la hostilidad a la caza y a las corridas de toros es un signo de progreso. Si realmente es cierto, entonces hubo un gran gobernante progresista que prohibió la caza del zorro y declaró que en su país “no debe haber cabida para la crueldad con los animales”. También pretendía prohibir el consumo de carne y profetizó que “el mundo del futuro será vegetariano”.

Fue un tal Adolfo Hitler.

Carlos Aurelio Caldito Aunión.

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